Oscar Jara Holliday es Educador Popular y Sociólogo peruano-costarricense. Director General del Centro de Estudios y Publicaciones Alforja en Costa Rica y Coordinador del Programa Latinoamericano de apoyo a la Sistematización de Experiencias de CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina). Ha realizado acciones formativas e investigadoras en todos los países latinoamericanos y en algunos europeos, y ha escrito múltiples artículos sobre Educación Popular, Metodología y Realidad Latinoamericana en revistas nacionales e internacionales. Integrante del Comité Académico de la Universidad Paulo Freire, UNIFREIRE, Brasil,  desde 2009. Entre sus muchas publicaciones destacan por ser las más difundidas: Para Sistematizar Experiencias- una propuesta teórica y práctica, Los desafíos de la Educación Popular; Metodología, Métodos y Técnicas en la Educación Popular.

Contacto: CEP- Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, Apartado 369-1000 San José, Costa Rica oscar@cepalforja.org

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En la dinámica vital del movimiento social centroamericano de los años ochenta, fuimos convocados varios educadores y educadoras populares de diversos países latinoamericanos por la Cruzada Nacional de Alfabetización y otros intensos procesos educativos que se realizaban en la Nicaragua revolucionaria luego del triunfo popular contra la Dictadura de los Somoza: las Jornadas Populares de Salud, la capacitación a los obreros agrícolas en las haciendas donde se había aplicado la reforma agraria, la formación en métodos y técnicas de teatro popular, las iniciativas de participación de las mujeres en las organizaciones sociales, las propuestas de una Educación Popular Básica de adultos, etc.

Al calor de ese proceso, fuimos compartiendo saberes que provenían de nuestras experiencias de educación popular en nuestros respectivos países: México, Panamá, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Perú… y esos saberes se fueron fundiendo como en un crisol, permitiéndonos ir moldeando una propuesta teórico-metodológica innovadora, que pudiera responder a los desafíos del contexto nicaragüense y centroamericano de la época. Muy pronto, al año de comenzar a hacer estos intercambios, decidimos conformar el “Programa Coordinado Centroamericano de Educación Popular Alforja”, formalmente, en mayo de 1981, en Managua. Así, ya contábamos con un espacio de construcción colectiva que pudiera enfrentarse atareas de educación popular inéditas.

Nos tocó, por ejemplo, asumir niveles de proyección de actividades educativas que nunca antes habíamos abordado: programas de alcance nacional, formación de capacitadores y capacitadoras de todo un área de un ministerio, buscando una formación “en cascada” en la que de un grupo inicial, cada quien se encargaba de impulsar un proceso propio generando un efecto multiplicador.

Inicialmente, la principal demanda vino desde el lado de las técnicas participativas. Rápidamente, vimos que no era ello lo que respondería a las necesidades, pues si bien ayudaban a dinamizar los procesos educativos, no garantizaban una apropiación y multiplicación de los contenidos. De ahí que comenzáramos a explorar por la vía de los métodos como el trabajo en talleres o procesos de investigación participativa. Ellos nos abrieron la pista hacia una dimensión más de fondo que las técnicas y los métodos: el diseño de una estrategia metodológica que le diera coherencia a todos los elementos que intervienen en el proceso educativo.  Esta propuesta metodológica, conocida luego como “Concepción Metodológica Dialéctica”, nació del intercambio y la reflexión crítica a partir de lo que íbamos haciendo y descubriendo en el camino: primero, compartiendo lo que cada quien traía como aporte; segundo, innovando juntos y descubriendo nuevas posibilidades; tercero, reflexionando críticamente sobre esos descubrimientos y sus implicaciones teóricas, epistemológica, políticas y pedagógicas.

Esto se fue haciendo a través de la recopilación de los diseños metodológicos con los que planeábamos cada actividad o proceso educativo. Luego, gracias a las memorias que fuimos haciendo de todo ello. Así, luego de dos años de estar en estas búsquedas y de construir estas herramientas, nos convocamos, en octubre de 1982 al “Primer taller de metodología del Programa Coordinado Alforja”, que luego bautizaríamos como el “Primer taller regional de Sistematización y Creatividad”

Si, así le llamamos a este proceso de intercambio y reflexión crítica: “Sistematización”. Nos pareció natural y no le dimos mucha vuelta en su momento. Pero luego, cuando en 1983 y, luego, en 1984 realizamos el segundo y el tercero (de una serie que llegaría a más de quince), decidimos también reflexionar sobre el concepto que veníamos utilizando. De ahí nace el artículo que sirve de referencia a este escrito: es una síntesis re-elaborada de las principales ideas que surgieron en este espacio colectivo en torno a qué entendíamos por “sistematización”  y en qué se diferenciaría de una tradicional “evaluación”.

Visto ahora, veintisiete años más tarde, descubro que contiene las intuiciones básicas por donde hemos venido caminando en el Programa Alforja, hoy llamado “RED ALFORJA”  y el Programa de Sistematización del Consejo de Educación de Adultos de América Latina, CEAAL. La principal de todas: que considera que existe un proceso reflexivo y de construcción de conocimiento desde las prácticas que merece llamarse con nombre propio como “Sistematización”. Hoy, le llamamos siempre con un apellido: “Sistematización de Experiencias”, para diferenciarlas de otros tipos de sistematización existentes (de informaciones, de datos, de conocimientos…). La segunda, de estas intuiciones, es que se basa en la recopilación, el registro y el ordenamiento, pero aspira a ser algo más profundo que ello: que apunta a formular una interpretación crítica y generar conocimiento y aprendizajes.

También hemos pulido y desarrollado más su “definición”. Por ejemplo, hoy diríamos que “La sistematización es aquella interpretación crítica de una o varias experiencias que, a partir de su ordenamiento y reconstrucción, descubre o explicita la lógica y el sentido del proceso vivido en ellas: los diversos factores que intervinieron, cómo se relacionaron entre sí y por qué lo hicieron de ese modo. La Sistematización de Experiencias produce conocimientos y aprendizajes significativos que posibilitan apropiarse críticamente de las experiencias vividas (sus saberes y sentires), comprenderlas teóricamente y orientarlas hacia el futuro con una perspectiva transformadora”.

También hemos matizado y superado la visión de su relación con la evaluación. Ya no pensamos que “es un nivel superior de reflexión que la evaluación, aunque se apoya en ésta…”, pensamos que es simplemente otro ejercicio de producción de conocimientos desde la práctica, que debe complementarse con ella, aportando cada cual su particular contribución, reconociendo que las evaluaciones suelen preocuparse más por la medición y valoración de los resultados obtenidos, teniendo como referencia los objetivos planteados y que la sistematización de experiencias se interesa más por el proceso vivido, su recorrido, continuidades y rupturas. Así, la mirada sobre los procesos y la mirada sobre los resultados se nutre mutuamente y posibilita obtener aprendizajes significativos que enriquezcan la práctica y la ayuden a mejorar y ser más efectivamente transformadora.

Mucha agua ha pasado por el río de estas prácticas y reflexiones en estos 27 años. Felizmente hay ya muchísimas experiencias de sistematización en muchos más campos que los que se mencionaban en 1984. También hay muchísima más gente pensando y reflexionando teórica, metodológica e instrumentalmente sobre este tema que en esa época.  Un claro testimonio de ello lo podemos encontrar en la compilación de más de un centenar de textos sobre Sistematización de Experiencias, que actualmente componen la Biblioteca Virtual del Programa de apoyo a la Sistematización de Experiencias del CEAAL, definitivamente el espacio más completo de acceso a materiales sobre este tema y que está en permanente incorporación de nuevas contribuciones. Les invitamos a visitarlo, para animarles a penetrar en esta apasionante temática y para incentivar que podamos instaurar una cultura de reflexión crítica en nuestras instituciones y prácticas personales, de tal manera que podamos producir aprendizajes significativos para el impulso de prácticas transformadoras:  www.cepalforja.org/sistematizacion/biblio.shtml